Qué hacer en Oaxaca: historia, sabores y rutas para descubrir la ciudad
- Volaris

- 19 ago
- 6 min de lectura
Oaxaca se conoce a través de sus calles, cocinas, mercados y comunidades cercanas. Su centro histórico conserva edificios virreinales y espacios públicos que forman parte de la vida cotidiana, mientras que en los alrededores esperan zonas arqueológicas, talleres artesanales y paisajes que permiten entender la diversidad del estado. Decidir qué hacer en Oaxaca te llevará por un viaje entre historia, gastronomía, naturaleza y tradiciones que siguen vigentes.
Con Volaris, el viaje puede comenzar con uno de sus vuelos a Oaxaca y continuar, pocas horas después, entre los portales del Zócalo o frente a la fachada de Santo Domingo. La capital funciona como punto de partida para recorrer los Valles Centrales y organizar itinerarios de distinta duración.
El corazón de la ciudad: centro histórico de Oaxaca
El centro histórico, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, concentra algunos de los principales sitios culturales y arquitectónicos de la ciudad. Sus calles pueden recorrerse a pie y permiten alternar visitas a templos, museos, galerías y espacios públicos.
Entre los lugares que conviene incluir se encuentran:
Zócalo de Oaxaca: es uno de los principales puntos de encuentro de la ciudad. Está rodeado de portales, restaurantes y edificios históricos, y con frecuencia recibe actividades culturales.
Templo de Santo Domingo de Guzmán: destaca por su arquitectura barroca y su ornamentación interior. El antiguo convento forma parte de uno de los conjuntos históricos más importantes de Oaxaca.
Andador turístico Macedonio Alcalá: conecta la zona del Zócalo con Santo Domingo. A lo largo del recorrido encontrarás galerías, tiendas de artesanías, cafeterías y casonas restauradas.
Jardín Etnobotánico de Oaxaca: resguarda especies vegetales de distintas regiones del estado. Sus recorridos permiten conocer la relación entre las plantas, el territorio y las culturas oaxaqueñas.
Caminar por esta zona también permite observar balcones de hierro, patios interiores, fachadas de cantera y murales contemporáneos. Vale la pena dejar tiempo libre para apartarse de las calles principales y conocer librerías, talleres y pequeños espacios culturales.
Mercados tradicionales: cocina y vida cotidiana
Los mercados de Oaxaca reúnen ingredientes, platillos preparados, textiles, utensilios y artesanías. Más que sitios para hacer compras, son espacios donde se reconoce la importancia del maíz, el cacao, los chiles y otros productos presentes en la cocina regional.
Dos de los más conocidos son:
Mercado Benito Juárez: cuenta con puestos de quesillo, chocolate, mole, pan, mezcal, textiles, prendas tradicionales, alebrijes y otros productos elaborados en el estado.
Mercado 20 de Noviembre: se especializa en comida preparada. Su Pasillo de Humo reúne puestos donde se asan tasajo, cecina y chorizo, que pueden acompañarse con tortillas, cebollas, chiles y salsas.
Conviene recorrer ambos mercados sin prisa, comparar productos y preguntar por las formas de preparación. Si planeas comprar mezcal, chocolate o mole para llevar, confirma que el empaque sea adecuado para transportarlo.
Zonas arqueológicas y maravillas naturales
La ciudad de Oaxaca es una base práctica para realizar excursiones por los Valles Centrales. Algunos destinos se encuentran a pocos kilómetros, mientras que otros requieren reservar buena parte del día.
Monte Albán: la antigua capital zapoteca
Monte Albán fue una de las ciudades más importantes de Mesoamérica y la principal capital de la civilización zapoteca. Su desarrollo comenzó alrededor del año 500 a. C. sobre una montaña desde la que se domina gran parte del valle.
El sitio arqueológico conserva plazas, basamentos, tumbas, estelas y un juego de pelota. La Gran Plaza permite apreciar la planeación urbana de la ciudad, mientras que las inscripciones y relieves ofrecen información sobre su organización política y ceremonial.
Hierve el Agua: formaciones minerales entre montañas
Hierve el Agua se localiza aproximadamente a 70 kilómetros de la ciudad de Oaxaca. Sus formaciones se originaron por el escurrimiento de agua con una alta concentración de minerales, que dejó depósitos sobre los acantilados a lo largo del tiempo.
El paisaje incluye pozas naturales, senderos y miradores hacia las montañas. Debido a que las condiciones de acceso y operación pueden cambiar, conviene confirmar la apertura del sitio y las opciones de transporte antes de salir.
El trayecto puede realizarse mediante una excursión organizada, transporte colectivo o vehículo particular. Si eliges conducir, considera que parte del camino es montañoso y calcula suficiente tiempo para regresar antes del anochecer.
El Árbol del Tule: un ahuehuete monumental
El Árbol del Tule se encuentra en Santa María del Tule, a poca distancia de la capital. Este ahuehuete destaca por el diámetro de su tronco y por una antigüedad estimada en cerca de dos mil años.
La visita puede integrarse en una ruta hacia otros destinos de los Valles Centrales, como Teotitlán del Valle, Mitla o Hierve el Agua. Aunque la parada es breve, permite conocer la relevancia cultural y comunitaria de este árbol monumental.
Gastronomía oaxaqueña: platillos que cuentan una historia
La cocina de Oaxaca se distingue por la variedad de ingredientes, técnicas y recetas conservadas en sus diferentes regiones. Durante el viaje puedes probar:
Moles: entre las variedades más conocidas están el negro, rojo, amarillo, verde, coloradito, chichilo y manchamanteles. Sus ingredientes y preparación cambian según la receta familiar y la región.
Tlayudas: se elaboran con tortillas de maíz de gran tamaño y pueden llevar asiento, frijoles, quesillo, verduras y carne.
Memelas: son tortillas gruesas cocidas en comal, generalmente acompañadas con asiento, frijoles, queso y salsa.
Chapulines: suelen prepararse con ajo, chile, sal y limón. Se venden como botana o se incorporan a distintos platillos.
Chocolate de mesa: se prepara con cacao, azúcar y, en algunas recetas, canela o almendras. Puede servirse con agua o leche y acompañarse con pan de yema.
Mezcal: este destilado de agave se produce en distintas comunidades del estado. Una degustación responsable permite identificar diferencias entre especies de agave, procesos y zonas productoras.
Para conocer cómo se elabora el mezcal, puedes visitar un palenque en los alrededores de la ciudad. Allí se explica el proceso que abarca la cocción del agave, la molienda, la fermentación y la destilación. Si vas a conducir, evita consumir alcohol y considera contratar transporte.
Fiestas y artesanías: tradiciones que siguen vigentes
La Guelaguetza reúne delegaciones de las distintas regiones de Oaxaca para presentar danzas, música, indumentaria y expresiones comunitarias. Aunque los Lunes del Cerro son los actos centrales, durante julio se realizan convites, calendas, ferias y actividades culturales en la capital y otros municipios.
Visitar los talleres permite conversar con los artesanos, entender el tiempo necesario para producir cada pieza y realizar compras directamente en las comunidades.
Alebrijes: figuras talladas y pintadas a mano, elaboradas principalmente en comunidades como San Martín Tilcajete y San Antonio Arrazola.
Barro negro: piezas originarias de San Bartolo Coyotepec, reconocibles por su acabado pulido y sus diseños decorativos.
Textiles de lana: tapetes, caminos de mesa y otras piezas tejidas en comunidades como Teotitlán del Valle, donde todavía se emplean telares de pedal y tintes naturales.
Bordados: prendas y textiles cuyas técnicas, colores y motivos varían entre las regiones del estado.
Preguntas frecuentes para planear un viaje a Oaxaca
¿Cómo moverse por la ciudad de Oaxaca?
El centro histórico se puede recorrer a pie, ya que muchos de sus atractivos se encuentran a poca distancia. Para trayectos más largos puedes utilizar taxis o servicios de transporte mediante aplicación. Si planeas visitar Monte Albán, Hierve el Agua o pueblos artesanales, las principales alternativas son contratar una excursión, utilizar transporte colectivo o rentar un vehículo.
¿Cuál es la mejor época para viajar a Oaxaca?
De noviembre a abril predomina el tiempo seco, con días soleados y noches frescas, y más visitantes debido a los periodos festivos. Julio recibe una alta afluencia por la Guelaguetza. Octubre y noviembre también son meses muy solicitados por las celebraciones de Día de Muertos. Si prefieres una estancia con menor concentración de viajeros, mayo, junio y septiembre pueden ser alternativas, aunque es común que se presenten lluvias por la tarde.
¿Cuántos días se necesitan para conocer Oaxaca?
Una estancia de cuatro o cinco días permite recorrer el centro histórico, visitar los mercados, conocer Monte Albán y dedicar una jornada a Hierve el Agua o a los pueblos artesanales. Si deseas incluir varias rutas de mezcal, visitar más comunidades o continuar hacia la costa oaxaqueña, considera una semana o divide el viaje en dos etapas.
Descubre Oaxaca a tu ritmo
Oaxaca ofrece suficientes experiencias para construir itinerarios muy distintos. Puedes dedicar un día a su patrimonio histórico, otro a los mercados y la gastronomía, y reservar jornadas completas para sitios arqueológicos, comunidades artesanales o paisajes de los Valles Centrales.
Consulta las opciones de Volaris y organiza tus vuelos en verano o en la temporada que mejor se adapte a tus planes. Con algo de tiempo libre entre actividades, descubrir qué hacer en Oaxaca también significa permitir que una conversación, un taller o una comida cambien el rumbo previsto del viaje.





















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